Luego de las tareas de limpieza de la laguna y del parquizado que componen el habitáculo de los flamencos, se instalaron pequeñas isletas de vegetación palustre (totoras) para que contribuya al mantenimiento del agua del estanque.

La vegetación palustre — totorales, juncales y carrizales — forma verdaderas trincheras en zonas de desembocaduras de cursos de agua en lagunas naturales, con funciones ecológicas clave para el desarrollo de la biodiversidad asociada a los humedales. Purifica el agua gracias a sus raíces rizomatosas, que actúan como filtros para la retención de nutrientes, minerales y tóxicos. Contribuyen a la acumulación de sedimentos, evitando la colmatación de las lagunas aguas abajo, y son buenos refugios para la vida silvestre.

La lagunita de los flamencos del Ecoparque, al ser artificial, necesita de un manejo externo con la idea de mantener las características ecológicas lo más parecido al estado natural.

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