El proyecto tiene como objetivo mejorar las condiciones sanitarias y ecológicas del habitáculo, mediante la limpieza y saneamiento del estanque, el estudio integral de la calidad del agua y la implementación de estrategias para promover un ecosistema más funcional y saludable.

En esta primera etapa, se han comenzado las tareas de plantación de vegetación palustre, como totoras, juncos y carrizos, esenciales para la absorción de nutrientes y la restauración del ecosistema. Para proteger estas especies de los coipos, que suelen alimentarse de los rizomas, se han construido clausuras. De las seis planificadas, ya se han completado tres.

Estos trabajos son clave no solo para garantizar un hábitat óptimo para los flamencos australes, sino también para beneficiar a otras especies que conviven en el ecosistema del Ecoparque, como gallaretas y anátidos.